En diálogo con Radio La Red , el criminalista Enrique Prueger, quien consideró “inexplicable” que un cuerpo “suba en un río de cordillera que baja desde los 700 metros sobre el nivel del mar a cero y con una pendiente pronunciada. El principal sospechoso es la gente de Gendarmería, porque acá no bajó el cuerpo por la corriente”.

Prueger es licenciado en criminalística y homicidios complejos y trabajó en casos como el del soldado Omar Carrasco y fue perito de parte en la investigación de la muerte de Carlitos Menem junior. También fue perito oficial en el denominado doble crimen de La Dársena, en Santiago del Estero, y del triple crimen de Cipolletti.

Prueger explicó que “lo primero que pierde un cuerpo después de tantos días es la piel, después la cabellera y la barba” y precisó que “una radiografía puede identificar las fracturas en vida, lo que permite reconocer el cuerpo, como así también se analizan los dientes que no se modifican”.

En relación a la autopsia, aconsejó que los profesionales se trasladen al sur al sostener que “si se cambia de ambiente el cuerpo la degradación se acelera”. “El desplazamiento del cadáver genera más contaminación”, apuntó.

“Hay que determinar si se ahogó. Ver si murió antes en otro lugar. La ropa es identificable. Hay que definir la temperatura del agua en ese momento y no olvidar que hay animales”, agregó.

Estimó que en “menos de diez días” después de efectuada la autopsia al cadáver hallado ayer en el río Chubut, se obtendrá un “resultado genético categórico” que permitirá determinar si se trata del desaparecido artesano.

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