Desde la organización gubernamental “Alerta Vida”, advirtieron que, “la situación es muy grave, los degenerados que operan en Argentina, con más de 120 mil cuentas en Facebook, son permanentemente denunciados ante el FBI y sabemos que el 70% de los menores que tiene cuenta una padeció algún tipo de acoso sexual por parte de adultos”.

Por su parte, Hernán Navarro, director de Grooming Argentina, aseguró que la cantidad de casos con menores victimizados por adultos que los contactan en redes sociales va en ascenso.

“Esta tendencia se le puede atribuir a varios factores, el más importante es la ausencia de la discusión pública y privada sobre cómo se utilizan las redes sociales. Esto se debe, en parte, a una distancia generacional. Incluso cuando hay voluntad de diálogo hay una brecha muy importante entre los inmigrantes digitales, que son los padres, y los nativos de la tecnología, que son sus hijos”, explicó Navarro al portal 0223, consigna Minuto Uno.

Los datos concretos refuerzan la necesidad de que los padres y familiares de niños, niñas o adolescentes estén atentos a los contactos que tienen los menores en sus redes sociales y qué hacen con ellos.

¿Qué es el grooming?

El también llamado acoso sexual virtual, es el contacto de un adulto con un menor a través de cualquier plataforma digital. El objetivo principal es el encuentro personal con la víctima y la obtención de material sexual que pueda ser cargado a una página pornográfica, a YouTube, comercializado, etc.

¿Cómo se genera?

Se distinguen dos formas en las que el adulto se acerca al menor y obtiene el material deseado:

Cuando no existe relación previa: En esta fase el agresor consigue por la fuerza fotos, videos o información del menor que utiliza para extorsionar al menor o para humillarlo.

Cuando busca generar un vínculo de confianza con el menor: El adulto se hace pasar por un menor de la misma edad que la víctima y utiliza esa estrategia para conseguir información o fotografías que utilizará para chantajearlo más adelante.

Puntos de prevención

Tener en cuenta que todo lo que se comparte a través de las redes sociales es de índole público.

Configurar los diversos mecanismos de seguridad en las páginas y artefactos tecnológicos que usen los chicos.

Saber qué información se está brindando: es importante evitar mencionar el nombre completo, datos de tu familia y amigos y datos personales.

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